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El Nobel de Medicina 2026 premia un avance revolucionario que podría devolver la vista a millones Veronica Gómez
La Fiscalía considera «alarmante» la concentración de casos de ciberviolencia entre adolescentes, especialmente entre las chicas. Los datos reflejan que el 28% de las jóvenes de 16 y 17 años asegura haber sufrido algún tipo de violencia en el entorno digital, una realidad que preocupa por su alcance y por las dificultades para detectarla.
La expansión de las redes sociales, las aplicaciones de mensajería y otras plataformas digitales ha trasladado parte de las relaciones entre adolescentes al ámbito virtual. Con ello también han aparecido nuevas formas de control, acoso, amenazas y humillación que pueden prolongarse durante las 24 horas del día.
La ciberviolencia puede manifestarse de diferentes maneras. Entre ellas se encuentran los mensajes intimidatorios, la difusión de imágenes sin consentimiento, el control de las comunicaciones, la vigilancia de las redes sociales o el acoso continuado a través de diferentes plataformas.
A diferencia de otras formas de violencia, el entorno digital permite que determinados comportamientos lleguen rápidamente a un número elevado de personas. Una fotografía, un vídeo o un comentario pueden difundirse en cuestión de minutos y permanecer en internet incluso después de haber sido eliminado de la cuenta que lo publicó inicialmente.
La Fiscalía pone el foco especialmente en las chicas adolescentes, que aparecen entre los colectivos más afectados por este fenómeno. El porcentaje registrado entre las jóvenes de 16 y 17 años muestra la dimensión que puede alcanzar la violencia ejercida mediante herramientas digitales.
Los especialistas advierten de que determinadas conductas pueden llegar a normalizarse dentro de las relaciones entre jóvenes. Revisar constantemente el teléfono de la pareja, exigir respuestas inmediatas, controlar con quién se habla o pedir explicaciones por fotografías y publicaciones pueden convertirse en comportamientos de control.
El problema adquiere una dimensión especialmente compleja porque el acoso digital no queda limitado a un espacio físico concreto. Mientras una situación de violencia tradicional puede terminar cuando el menor abandona determinado entorno, las redes sociales permiten que las agresiones continúen en casa.
Los mensajes y publicaciones pueden aparecer durante la noche, en fines de semana o durante los periodos de vacaciones. Esta exposición permanente puede incrementar la sensación de inseguridad y dificultar que las víctimas encuentren un espacio en el que sentirse alejadas de la situación.
La Fiscalía considera esencial mejorar la prevención y la detección temprana. Cambios repentinos en el comportamiento, aislamiento, miedo a utilizar el teléfono, preocupación excesiva por las redes sociales o una disminución de las relaciones con amigos pueden ser señales que requieran atención.
También resulta importante que los adolescentes sepan identificar comportamientos que no deben considerarse normales dentro de una relación. La educación digital y afectivo-sexual puede contribuir a reconocer situaciones de control y violencia antes de que evolucionen hacia episodios más graves.
La lucha contra la ciberviolencia requiere la implicación conjunta de las familias, los centros educativos, las instituciones y las propias plataformas digitales. No basta con actuar cuando el daño ya se ha producido: la prevención debe comenzar antes y adaptarse a la forma en la que los jóvenes utilizan actualmente la tecnología.
El objetivo es que los adolescentes puedan utilizar internet y las redes sociales sin que estas herramientas se conviertan en instrumentos de control, intimidación o violencia. Para ello, la Fiscalía reclama mantener la atención sobre un fenómeno que, por su creciente presencia entre los menores, considera especialmente preocupante.
El dato del 28% entre las chicas de 16 y 17 años evidencia la necesidad de reforzar las herramientas de prevención y protección. La ciberviolencia forma parte de una realidad que evoluciona al mismo ritmo que las nuevas tecnologías y que exige respuestas adaptadas a las formas actuales de relacionarse.
@ejavieralonso La educación empieza en casa. Como adultos, tenemos la responsabilidad de prevenir el ciberbullying, que puede generar angustia, ansiedad y afectar profundamente a quien lo sufre. Acompañar, hablar y estar atentos también es cuidar. #ciberbullying #bullyng ♬ sonido original – Javier Alonso
Escrito por Veronica Gómez
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