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Renfe reduce sus pérdidas en 2024 gracias al aumento de viajeros en Alta Velocidad y a su expansión internacional Veronica Gómez
Durante 97 minutos de confesiones, Leiva muestra su faceta más íntima en Hasta que me quede sin voz, un documental en el que sus problemas de salud adquieren un papel protagonista. Además de hablar sobre la lesión crónica en sus cuerdas vocales, el músico revela que perdió un ojo a los 12 años y que comenzó a sufrir ataques de ansiedad en la adolescencia.

“Llevo toda mi vida sin redes sociales, tratando de cultivar el misterio, y lo acabo de tirar todo por la borda con esta película”, confesó Leiva durante la presentación de Hasta que me quede sin voz en el Festival de Cine de San Sebastián, el pasado 25 de septiembre.
El filme llega a los cines este viernes 17 de octubre, permitiendo a sus seguidores descubrir una versión del artista nunca vista hasta ahora. A lo largo del metraje, Leiva se sincera sobre los altibajos de su carrera y los problemas físicos y emocionales que han marcado su trayectoria.
El título del documental no es casual. Hace referencia a la lesión irreversible en las cuerdas vocales que el cantante arrastra “desde hace años” y que representa el eje central del relato.
“La única forma de seguir es pasar por quirófano antes de cada gira. Si me excedo, me quedo sin voz. Es como un futbolista que tiene que cambiar su manera de jugar”, reconoce el artista.
En distintas escenas, se ve a Leiva rellenando un formulario llamado Índice de incapacidad vocal para cantantes, tosiendo en el estudio, inyectándose medicación antes de un concierto o quejándose de la pérdida progresiva de su voz.
“Mi voz ha ido cayendo en picado mientras la operación se agotaba. Hay un riesgo real de cancelaciones”, explica durante la gira Cuando te muerdes el labio (2022-2023).
El madrileño admite que pensar en operarse en cada gira limita su espontaneidad, y que esa presión constante le genera ansiedad.
“La lesión es irreversible. Voy perdiendo fuerza, precisión y resistencia. Llega un punto en que la continuidad de mi carrera está en riesgo”, lamenta.
El documental también aborda su relación con el alcohol, mostrando cómo Leiva consume una botella de vino al día, algo que preocupa a su entorno:
“Como sigas así, dentro de un tiempo estaremos hablando de otra cosa”, le advierten.
Aunque los médicos insisten en que necesita descanso, el músico reconoce que le cuesta frenar:
“Me meto en líos que necesito vivir, cuando lo que debería hacer es cuidarme la voz”.
El documental arranca con un relato estremecedor: el día en que Leiva perdió un ojo tras un accidente con una pistola de perdigones.
“Me apuntó a 20 centímetros de la cara, apretó el gatillo y me voló el ojo”, recuerda el cantante en voz en off.
Lo que empezó como un juego infantil terminó con la pérdida total de visión en un ojo. En el hospital, un celador le dijo:
“Eres el chico con más suerte del mundo”.
Aquella frase se le quedó grabada y, según él, marcó su forma de vivir con intensidad cada experiencia. El incidente también generó rumores en su barrio, algo que Leiva recuerda con incomodidad:
“Siempre me miraron raro. Me acostumbré a los cuchicheos. Cuando me hice famoso, esa sensación volvió, y aún me pesa”.
Desde los 15 años, Leiva padece ataques de ansiedad, un problema que comenzó cuando empezó a ver en secreto a su primo —a pesar de la oposición de su padre— para formar su primera banda, Malahierba, germen del dúo Pereza.
“Esos encuentros clandestinos me generaron ansiedad, y me sigue acompañando desde entonces”, confiesa.
Durante los años de éxito con Pereza, Leiva recurría al alcohol para sobrellevar la presión.
“La manera de paliarlo era estar siempre borracho. Era un antídoto perfecto”, reconoce.
Tras la disolución del grupo, el cambio fue brutal:
“Pasé de tocar ante 20.000 personas a hacerlo para 200. Estaba medicado, angustiado. Perdí el éxito, mi modo de vida, y lo pasé realmente mal”.
El artista se describe a sí mismo como un “maniático” y “obsesivo”, especialmente antes de los grandes conciertos:
“Los días de shows importantes no duermo, ni siquiera tomando un Valium. Me pasa desde que era un chaval”.
Hasta que me quede sin voz no es solo una película sobre la música, sino una mirada honesta a la fragilidad de un artista que se enfrenta a sus límites físicos y emocionales. A través de un relato cercano y sin filtros, Leiva demuestra que detrás de su imagen enigmática se esconde alguien profundamente humano, consciente de que su mayor fortaleza —su voz— también es su mayor vulnerabilidad.
@movistarplus El documental sobre Leiva, #HastaQueMeQuedeSinVoz, se proyectará por primera vez en @sansebastianfes el jueves 25 de septiembre a las 19:00 en la pantalla gigante del Velódromo. Las entradas salen a la venta mañana a las 10:00 horas en la web del Festival. 🎞️ El estreno en cines será el 17 de octubre. #Leiva #Documentales ♬ sonido original – Movistar Plus+
Escrito por Veronica Gómez
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