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¿Está mintiendo Irán sobre el impacto real de los ataques en su Ejército?

today14 de marzo de 2026 8

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¿Está mintiendo Irán sobre el impacto real de los ataques en su Ejército?

El equipo de verificación The Cube, de Euronews, analiza si el Gobierno iraní dice la verdad al asegurar que los bombardeos de Estados Unidos e Israel no han afectado a sus capacidades militares. Sin embargo, distintos datos apuntan a lo contrario: el uso de misiles se ha reducido un 86% y cerca del 60% de sus lanzaderas habrían sido destruidas tras la ofensiva.

Irán

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, afirmó que los ataques sobre Teherán no provocaron “ninguna consecuencia” en la capacidad militar del país para continuar combatiendo contra Israel y Estados Unidos. Según el dirigente, esta resistencia se debe a la denominada “estrategia de defensa descentralizada en mosaico” desarrollada por la República Islámica.

El mensaje fue publicado en la red social X después de los ataques conjuntos de EE. UU. e Israel del 28 de febrero. En esa operación murieron cerca de 40 altos cargos iraníes, según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el presidente estadounidense, Donald Trump. Entre las víctimas se encontraba también el líder supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei.

Desde entonces, el conflicto se ha extendido por la región. Teherán ha respondido con ataques dirigidos tanto contra Israel como contra varios países del Golfo aliados de Washington. Paralelamente, Líbano se ha visto implicado en la escalada bélica debido al respaldo del grupo armado Hezbolá al régimen iraní.

Para comprobar si las afirmaciones de Araghchi se sostienen, The Cube ha examinado el estado real de las capacidades militares iraníes.

¿En qué consiste la estrategia de defensa en mosaico?

La llamada defensa en mosaico busca reducir el impacto de posibles ataques contra la cúpula militar mediante planes de contingencia muy detallados y una estructura de mando descentralizada. La metáfora del mosaico hace referencia a un sistema formado por piezas independientes pero interconectadas que pueden seguir funcionando incluso si algunas son destruidas.

Según el investigador Francesco Salesio Schiavi, del Middle East Institute Switzerland, esta doctrina comenzó a desarrollarse a principios de la década de 2000 tras la invasión estadounidense de Afganistán en 2001 y de Irak en 2003.

Los estrategas iraníes interpretaron que la rápida caída del régimen de Sadam Husein se debió a la eliminación temprana de sus principales líderes y centros de mando por parte de Estados Unidos.

“El sistema iraquí estaba fuertemente centralizado, con el poder concentrado en la cúpula. Cuando se eliminó ese nivel superior, toda la estructura colapsó”, explica Schiavi.

Por ello, en lugar de reforzar un control jerárquico, Teherán optó por distribuir la autoridad militar a lo largo de todo el país. Este modelo se consolidó durante el mandato de Muhammad Ali Jafari como comandante de la Guardia Revolucionaria entre 2007 y 2019.

El analista de defensa Federico Borsari, del Centro de Análisis de Políticas Europeas, explica que cada provincia forma parte de ese “mosaico”.

Irán cuenta con 31 provincias, cada una con sus propios comandantes, que tienen capacidad para tomar decisiones de manera autónoma y con mayor flexibilidad en la interpretación de órdenes y control militar.

Una doctrina militar marcada por décadas de sanciones

Durante más de 45 años, Irán ha estado sometido a duras sanciones occidentales debido a su programa nuclear, su respaldo a milicias regionales y las denuncias por violaciones de derechos humanos.

Este aislamiento internacional ha obligado al país a desarrollar una mayor autosuficiencia militar, impulsando la producción local de armamento.

Según Borsari, cada provincia dispone de almacenes, reservas estratégicas y talleres de producción, donde incluso se fabrican drones en instalaciones dispersas por el territorio.

Al mismo tiempo, la estrategia iraní también contempla la posibilidad de una guerra prolongada, confiando en que la presión política y económica termine debilitando el apoyo occidental al conflicto.

“Los conflictos largos suelen resultar políticamente difíciles de mantener en Occidente”, señala Borsari. No obstante, añade que por ahora no existe suficiente presión en Estados Unidos para detener las operaciones militares.

La respuesta de Irán a los ataques de EE. UU. e Israel

El presidente estadounidense Donald Trump ha definido los objetivos de la ofensiva: destruir los programas nucleares y de misiles iraníes, neutralizar su capacidad naval y frenar al llamado “Eje de la Resistencia”, la red de aliados regionales de Teherán.

Las Fuerzas de Defensa de Israel han expresado metas similares, argumentando que buscan eliminar las “amenazas existenciales” que suponen los programas armamentísticos iraníes y sus fuerzas aliadas.

A pesar de la muerte de numerosos dirigentes, incluido el ayatolá Ali Jamenei, los planes de contingencia iraníes han permitido lanzar ataques de represalia contra Israel y países del Golfo.

Desde el inicio del conflicto, Teherán ha atacado bases militares estadounidenses, instalaciones energéticas y aeropuertos en la región.

El embajador iraní ante la ONU, Ali Bahreini, evitó responder directamente a las afirmaciones sobre la eficacia de los bombardeos cuando fue entrevistado por Euronews. En su lugar, destacó el alto número de víctimas civiles, mencionando especialmente el ataque contra una escuela en el sur del país que dejó al menos 175 muertos, un caso que aún está bajo investigación.

¿Han tenido realmente impacto los ataques?

Desde finales de febrero, la coalición estadounidense-israelí ha golpeado numerosos objetivos estratégicos en Irán, incluidos puertos militares, bases aéreas y buques, empleando miles de municiones durante los primeros días de la campaña.

Como respuesta, Irán y sus aliados han lanzado más de 3.000 ataques con misiles y drones contra Israel y varios países del Golfo.

Sin embargo, el 5 de marzo funcionarios estadounidenses informaron de que el lanzamiento de misiles balísticos iraníes había caído un 86% respecto a los primeros días del conflicto, lo que sugiere un deterioro significativo en la capacidad de producción y almacenamiento de este armamento.

Schiavi explica que las fuerzas estadounidenses e israelíes se han centrado especialmente en destruir lanzaderas móviles de misiles antes de que puedan ser utilizadas.

Durante las primeras 48 horas de guerra, Irán lanzó la mayor cantidad de misiles con el objetivo de saturar las defensas aéreas regionales. Posteriormente, los datos muestran un descenso que se explica tanto por la destrucción de lanzadores como por las limitaciones operativas derivadas de la superioridad militar de sus adversarios.

Según autoridades israelíes, alrededor del 60% de las plataformas de lanzamiento iraníes ya han sido destruidas. No obstante, el Pentágono advierte que el país podría conservar hasta la mitad de su arsenal de misiles y sistemas de lanzamiento.

Para los analistas, la cuestión clave no es solo cuántos misiles posee Irán, sino cuántas instalaciones de almacenamiento y plataformas de lanzamiento siguen operativas tras semanas de ataques.

El papel de los drones y las “ciudades de misiles”

El alcance real de los daños en las llamadas “ciudades de misiles”, complejos subterráneos donde Irán guarda gran parte de su arsenal, todavía no está claro.

“Desconocemos cuántos misiles continúan almacenados en esos búnkeres subterráneos”, explica Borsari.

Además de los misiles balísticos, los drones siguen siendo un arma clave para Irán. Su uso permite ejercer presión constante sobre sus adversarios, como han demostrado los ataques registrados en Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar. Además, interceptarlos suele resultar costoso para los sistemas de defensa.

El coste humano del conflicto

Según el embajador iraní ante la ONU, los bombardeos de Estados Unidos e Israel han provocado más de 1.341 víctimas civiles y cerca de 17.000 heridos.

La Organización Mundial de la Salud ha confirmado 18 ataques contra instalaciones sanitarias desde el 28 de febrero. El Ministerio de Sanidad iraní también informó de daños en 18 ambulancias y 21 centros de emergencias médicas.

Por su parte, evaluaciones militares israelíes estiman que más de 3.000 soldados y operativos iraníes han muerto desde el inicio de la guerra.

La agencia de la ONU para los refugiados calcula que hasta 3,2 millones de personas se han visto desplazadas dentro de Irán, principalmente desde Teherán hacia el norte del país y zonas rurales.

Propaganda y narrativa de guerra

Los expertos señalan que las declaraciones del ministro Araghchi también forman parte de una estrategia de comunicación política.

Según Schiavi, cuando los líderes iraníes mencionan públicamente la defensa en mosaico envían un mensaje estratégico tanto dentro como fuera del país.

En el plano interno, la narrativa pretende tranquilizar a la población, transmitiendo la idea de que el Estado puede resistir incluso fuertes golpes militares.

A nivel internacional, el mensaje busca advertir a sus adversarios de que la eliminación de dirigentes o ataques masivos no provocarán necesariamente un colapso inmediato del esfuerzo bélico iraní.

 

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Escrito por Veronica Gómez

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