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Hallado en Teruel el primer Diplodocus fuera de Norteamérica.

today20 de septiembre de 2026 6

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Hallado en Teruel el primer Diplodocus fuera de Norteamérica.

Un descubrimiento que amplía la historia de uno de los dinosaurios más conocidos.

Paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han identificado en la localidad turolense de El Castellar los restos del primer Diplodocus encontrado fuera de Norteamérica. El descubrimiento aporta nuevas evidencias sobre la distribución de estos enormes dinosaurios durante el Jurásico Superior y permite conocer mejor cómo eran los ecosistemas de la península ibérica hace unos 150 millones de años.

Los restos proceden del yacimiento de La Tejería, en El Castellar, y corresponden principalmente a una parte de la cola del animal. Los investigadores han estudiado catorce vértebras caudales y varios chevrones, unos huesos que se situaban en la parte inferior de las vértebras y contribuían a la estructura de la cola.

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Los fósiles fueron encontrados hace años.

Aunque la noticia del hallazgo se ha conocido ahora, los fósiles no fueron descubiertos recientemente. Los restos fueron localizados en 2008 y desde entonces han sido sometidos a un largo proceso de preparación, análisis y comparación con otros fósiles conocidos.

La investigación ha permitido determinar que las características anatómicas de las vértebras son compatibles con el género Diplodocus. El estudio científico, publicado en la revista especializada Journal of Vertebrate Paleontology, sitúa al ejemplar dentro de este género de saurópodos.

El proceso ha requerido comparar detalladamente los huesos con ejemplares de otros diplodócidos y realizar análisis evolutivos para determinar las relaciones del animal encontrado en Teruel con otros dinosaurios similares.

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Un gigante de unos 25 metros de longitud.

El Diplodocus de El Castellar habría alcanzado aproximadamente 25 metros de longitud, una dimensión que lo sitúa entre los grandes saurópodos conocidos del Jurásico. Estos dinosaurios eran herbívoros y se caracterizaban por sus enormes cuerpos, sus largos cuellos y sus colas extraordinariamente extensas.

El Diplodocus se hizo especialmente conocido por los fósiles encontrados en Norteamérica y por las numerosas reconstrucciones de sus esqueletos que se exhiben en museos de todo el mundo. Durante décadas, el registro fósil conocido había situado a este género en territorio norteamericano.

El descubrimiento de Teruel amplía ahora considerablemente su distribución conocida y demuestra que estos animales también habitaron la península ibérica durante el Jurásico Superior.

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Teruel guarda un auténtico tesoro de dinosaurios gigantes.

El hallazgo se suma a la extraordinaria riqueza paleontológica de la provincia de Teruel. La zona ya había proporcionado restos de otros grandes saurópodos, entre ellos Turiasaurus y Losillasaurus, que forman parte de la importante colección de dinosaurios descubiertos en Aragón.

La presencia de distintos grandes herbívoros en esta región demuestra que el territorio que actualmente conocemos como Teruel presentaba unas condiciones ambientales muy diferentes de las actuales. Hace unos 150 millones de años, durante el Jurásico Superior, la zona formaba parte de un paisaje habitado por una gran variedad de animales prehistóricos.

Los nuevos restos ayudan a reconstruir ese ecosistema y permiten a los científicos comparar la fauna ibérica con la que vivía al mismo tiempo en Norteamérica.

Europa y Norteamérica estaban más conectadas de lo que se pensaba.

Una de las principales cuestiones que plantea el descubrimiento tiene que ver con la forma en la que los dinosaurios pudieron desplazarse entre Europa y Norteamérica. Hace unos 150 millones de años, el océano Atlántico todavía era mucho más estrecho que en la actualidad.

Los investigadores consideran que durante determinados momentos pudieron existir conexiones terrestres o zonas que facilitaran la dispersión de algunos grupos de animales entre ambos territorios. El hallazgo del Diplodocus en Teruel constituye una nueva pieza para estudiar esos posibles intercambios de fauna durante el Jurásico Superior. (SMC España)

La presencia de otros dinosaurios relacionados con especies norteamericanas en yacimientos europeos ya había proporcionado indicios de estas conexiones. Sin embargo, encontrar restos atribuibles a Diplodocus aporta una nueva evidencia para estudiar la evolución y distribución de los grandes saurópodos.

Una cola que ha permitido identificar al dinosaurio.

A pesar de que no se ha encontrado el esqueleto completo, las vértebras conservadas contienen información suficiente para realizar una identificación científica. Las características de los centros vertebrales, las cavidades presentes en los huesos y la forma de los chevrones han sido algunos de los elementos analizados por los investigadores.

Los restos presentan además un estado de conservación que ha permitido realizar comparaciones anatómicas detalladas. El estudio de estas piezas ha sido fundamental para establecer la relación del ejemplar de Teruel con el género Diplodocus.

La identificación resulta especialmente significativa porque los restos de diplodócidos encontrados anteriormente en Europa eran más fragmentarios y no habían permitido confirmar con el mismo grado de seguridad la presencia de este género.

El Diplodocus ya puede contemplarse en Dinópolis.

Los fósiles recuperados en El Castellar forman parte actualmente de la colección del Museo Aragonés de Paleontología de Dinópolis, en Teruel. Allí pueden contemplarse junto a otros restos y reconstrucciones que muestran la enorme diversidad de dinosaurios que habitó la península ibérica.

El hallazgo no solo tiene importancia por tratarse de un dinosaurio especialmente conocido por el público. También ofrece a los científicos nueva información sobre la evolución de los saurópodos, los ecosistemas del Jurásico y los movimientos de fauna entre los territorios que actualmente forman Europa y Norteamérica.

Teruel vuelve así a ocupar un lugar destacado en la investigación paleontológica internacional. Unas vértebras encontradas hace años han terminado revelando una historia mucho más amplia, la de un gigante que vivió en la península ibérica cuando el mundo era muy diferente y los continentes todavía estaban en pleno proceso de transformación.

@informativost5 Hallado en Teruel el primer diplodocus fuera de Norteamérica: medía 25 metros y vivió en España hace 150 millones de años #noticias #noticiastiktok #news ♬ sonido original – Informativos Telecinco

Escrito por Veronica Gómez

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