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El Nobel de Medicina 2026 premia un avance revolucionario que podría devolver la vista a millones Veronica Gómez
Una semana después de los disturbios en Pamplona durante la visita de Vito Quiles, el Movimiento Socialista (MS), escisión de EH Bildu con raíces marxistas, ha confirmado su apuesta por la lucha de vanguardia en las calles.
Su rama juvenil, Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), recuperó los cócteles molotov en los enfrentamientos con la Policía, técnica heredada del entramado de ETA. La crisis del desahucio de Maricarmen sirvió como catalizador para extender su presencia desde el País Vasco hasta Madrid.
El MS, que se define como neocomunista y critica la institucionalización de EH Bildu, ha articulado una red de resistencia que combina simbología revolucionaria con tácticas de guerrilla urbana.
En menos de un año, ha pasado de gestores teóricos a actores clave en disturbios masivos. Así lo demostraron los hechos del jueves en Pamplona, donde entre 3.000 y 3.500 encapuchados desplegaron barricadas y lanzas tirochamantes contra la Unidad de Intervención Policial (UIP). Al menos cuatro agentes resultaron heridos en un escenario que las fuentes presentes describen como «kale borroka en estado puro».

La aparición del MS en 2023 marcó una fractura dentro de la izquierda vasca, con críticas hacia EH Bildu por su acercamiento al establishment. La organización adoptó una retórica que identifica el «nuevo fascismo» con el orden democrático, señalando que «nadie es inmune a este virus y la única cura es el radicalismo de un nuevo racionalismo revolucionario». Esta postura ha resonado entre jóvenes radicales, especialmente en entornos universitarios y espacios okupados.
«La responsabilidad de la delegada del Gobierno no termina cuando estalla el conflicto: empieza precisamente por anticiparlo y evitar que los ciudadanos, especialmente los más vulnerables, paguen las consecuencias», afirmó el comunicado conjunto de los sindicatos de la Policía Nacional (Jupol, SUP y UPF), cuestionando la planificación del evento en la Plaza del Castillo.

Más allá del País Vasco, el MS ha comenzado a proyectar su influencia en ciudades como Valencia o Madrid, donde sus filiados han participado en acciones durante las protestas por Maricarmen. Aunque fuentes policiales destacan que en la Puerta del Sol opera como «uno entre los más de cuarenta grupos», su capacidad de movilización ha crecido significativamente. En UPV/EHU, las aulas se han convertido en un terreno fértil para sus ideas, mientras las juventudes de Sortu enfrentan una creciente competencia ideológica.
Según fuentes antiterroristas consultadas, esta tendencia podría intensificarse si tras las elecciones del 29 de noviembre llega a gobernar una coalición liderada por el PP o el PP y VOX. «Vienen tiempos convulsos», advirtieron, señalando que la violencia callejera podría escalar aún más en el norte de España.
Escrito por Veronica Gómez
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