Listeners:
Principales oyentes:
play_arrow
98.5 Valencia Radio Metropolitana
play_arrow
Renfe reduce sus pérdidas en 2024 gracias al aumento de viajeros en Alta Velocidad y a su expansión internacional Veronica Gómez
Durante décadas, la imagen del científico ha estado asociada a un hombre blanco con bata de laboratorio. Cuando el investigador David Chambers pidió en los años 60 y 70 a miles de niños que dibujaran a una persona dedicada a la ciencia, solo el 1% representó a una mujer. Ese estereotipo sigue pesando hoy y explica, en parte, lo que se conoce como el Efecto Matilda, el fenómeno por el que los logros de las mujeres científicas son invisibilizados o atribuidos a colegas varones.

El término rinde homenaje a Matilda Joslyn Gage, activista e investigadora del siglo XIX que denunció la discriminación sistemática hacia las mujeres en el ámbito científico.
Aunque la presencia femenina ha aumentado en las últimas décadas, la desigualdad persiste. Según datos de la UNESCO, solo el 35% del estudiantado en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son mujeres, y apenas uno de cada diez puestos de liderazgo en estos ámbitos está ocupado por ellas.
En España, la situación refleja esa brecha. En ingeniería, menos del 27% de los proyectos de investigación están liderados por mujeres, mientras que en el ámbito de la salud se supera el 50%. Además, la brecha salarial en investigación ronda el 30%, según informes sindicales recientes.
La histórica bioquímica Margarita Salas fue un ejemplo de cómo abrirse camino pese a las barreras estructurales. Reconoció que trabajar junto a su marido, el científico Eladio Viñuela, limitó inicialmente su visibilidad profesional, hasta que decidió separar sus líneas de investigación y consolidar su propio prestigio internacional.
Expertas como Soledad Torres (Universidad de Vigo) o Ana Serrano (Universidad de Zaragoza) coinciden en la importancia de “revisar y reconstruir” el relato histórico para ofrecer referentes femeninos visibles. La campaña No More Matildas propone actualizar los libros de texto con científicas olvidadas y plantea preguntas provocadoras: “¿Qué hubiera pasado si Einstein hubiera nacido mujer?”.
El problema comienza temprano. Estudios citados por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) revelan que solo el 7,5% de las referencias en libros de texto de secundaria corresponden a mujeres. Sin espejos en los que mirarse, muchas adolescentes descartan carreras técnicas antes incluso de intentarlo.
Si en el curso 1985/1986 las mujeres representaban el 15,24% del alumnado en ingenierías y arquitectura en España, en 2019/2020 el porcentaje ascendía al 25,37%. El avance es real, pero lento.
El secretario general de la ONU, António Guterres, insiste en que todas las niñas deben poder imaginar un futuro en la ciencia y prosperar en él. Sin embargo, los techos de cristal persisten y algunas expertas advierten del riesgo de retrocesos.
Frente al histórico “que inventen ellos”, atribuido a Miguel de Unamuno, la respuesta es clara: “Que inventen ellas”. Porque sin referentes visibles, el talento se pierde; y sin igualdad real, la ciencia también se empobrece.
@alebrigma ¡Mujeres y niñas en la ciencia! 🧪 🧬 #cencia #mujeres #niña #equidad #estereotipos #mujeresyniñasenlaciencia #educacion #viral_video #fyp #paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii #alebrigma ♬ sueña lindo, corazón – Macario Martínez
Escrito por Veronica Gómez
científicas espejo Matilda Joslyn
today3 de abril de 2026 4 2
© 2025 - RADIO METROPOLITANA. Todos los derechos reservados.
Comentarios de las entradas (0)