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today26/09/2026 35

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Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible: más de la mitad de las solicitudes de exhumación.

Un trabajo forense marcado por la dificultad.

Las criptas de Cuelgamuros esconden una de las intervenciones forenses más complejas que se están realizando actualmente en España. Bajo la basílica, y después de décadas de permanecer cerradas, se encuentran los restos de más de 33.800 personas trasladadas allí desde distintos puntos del país.

Desde 2023, un equipo de especialistas trabaja para localizar e identificar a 214 personas cuyos familiares han solicitado recuperar sus restos. El objetivo es que, una vez identificados, puedan ser entregados a sus familias y trasladados al lugar que estas determinen.

La magnitud del trabajo explica buena parte de las dificultades. Los restos se encuentran distribuidos en diferentes criptas y fueron trasladados en miles de cajas. Algunas contienen los restos de una sola persona, mientras que otras son colectivas y pueden reunir numerosos cuerpos.

La investigación combina documentación histórica, arqueología, antropología forense y análisis genéticos. Cada dato puede ser importante para reconstruir la identidad de una persona enterrada allí hace décadas.

'cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible': "más de la mitad de las solicitudes de exhumación son de franquistas"

Más de la mitad de las solicitudes corresponden a franquistas.

Uno de los aspectos que el documental pretende poner de relieve es que las solicitudes de exhumación no proceden únicamente de familias vinculadas al bando republicano.

Según los responsables del documental, más de la mitad de las 214 solicitudes corresponden a militares franquistas. Algunos fueron voluntarios durante la Guerra Civil y otros fueron movilizados de manera forzosa.

El dato permite observar la complejidad de las personas enterradas en Cuelgamuros. La mayoría de quienes fueron trasladados al Valle fueron combatientes de la Guerra Civil, pertenecientes a ambos bandos.

Por eso, la investigación forense se centra en localizar e identificar a las personas reclamadas por sus familias, independientemente del bando al que pertenecieran durante el conflicto.

Más de 33.800 personas fueron trasladadas al Valle.

Los restos fueron trasladados a Cuelgamuros entre 1959 y 1983 desde diferentes provincias españolas. Para realizar los enterramientos se utilizaron más de 11.000 cajas que fueron depositadas en las criptas construidas en el interior de la basílica.

Los registros históricos constituyen una de las principales herramientas de los investigadores. En ellos aparecen nombres, apellidos, lugares de procedencia, fechas de traslado y, en determinados casos, la cripta donde fueron depositados los restos.

Sin embargo, la documentación no siempre permite conocer con precisión qué contiene cada caja. Además, la identidad de más de 12.000 de las personas enterradas sigue siendo desconocida.

Esta falta de información convierte cada búsqueda en una investigación que requiere cruzar diferentes tipos de evidencias. Una inscripción deteriorada, un número, el municipio de procedencia o cualquier objeto encontrado junto a los restos puede convertirse en una pista fundamental.

Las cajas colectivas complican todavía más el trabajo.

Una de las principales dificultades aparece cuando los especialistas tienen que intervenir en cajas colectivas.

En algunos casos fueron utilizadas para trasladar los restos de varias personas. Sobre el papel, podían contener hasta 15 cuerpos, aunque los investigadores han encontrado situaciones diferentes debido al estado en el que han llegado las cajas después de décadas.

El paso del tiempo, la humedad y el deterioro de los materiales han provocado que algunas estructuras se hayan hundido o hayan perdido parte de su contenido original.

Por eso, abrir una caja no significa necesariamente encontrar una identificación clara. Los especialistas deben estudiar cuidadosamente los restos, determinar cuántas personas hay y establecer si existe alguna posibilidad de relacionarlos con las solicitudes presentadas por las familias.

El procedimiento exige un registro minucioso para evitar que los restos o las evidencias que los acompañan pierdan información durante la intervención.

Las condiciones de las criptas complican las exhumaciones.

Las criptas permanecieron cerradas durante décadas. Algunas se encuentran a más de cien metros bajo tierra y las condiciones del espacio han obligado al equipo a desarrollar un trabajo especialmente organizado.

La humedad es uno de los problemas que más ha afectado a los materiales. Las inscripciones que identificaban las cajas se han deteriorado con el tiempo y, en algunos casos, apenas pueden distinguirse.

Los especialistas utilizan diferentes técnicas para recuperar la información que todavía permanece visible. Los rótulos de las cajas pueden indicar la localidad de origen de los restos y convertirse en una referencia decisiva para establecer dónde continuar la búsqueda.

El trabajo también requiere controlar cuidadosamente los movimientos dentro de las criptas. El equipo que interviene está formado por especialistas de distintas disciplinas y considera fundamental mantener una coordinación constante.

El ADN es una pieza fundamental.

Cuando los investigadores encuentran restos que podrían corresponder a una persona reclamada por sus familiares, comienza otra fase fundamental: la identificación genética.

Para ello se extraen muestras que posteriormente son analizadas en el laboratorio. El ADN puede permitir confirmar o descartar una identificación que previamente se ha planteado mediante documentación histórica y análisis antropológico.

Pero la degradación de los restos también puede dificultar este procedimiento. Después de tantas décadas, no todas las muestras conservan las mismas condiciones y, en algunos casos, los huesos se encuentran extremadamente deteriorados.

Por eso, el trabajo previo realizado por arqueólogos y antropólogos resulta esencial. Antes de llegar al laboratorio, los especialistas deben determinar qué restos pueden ofrecer información útil y establecer las posibles correspondencias con las personas buscadas.

Cuelgamuros entre lo difícil

Los objetos personales también cuentan historias.

El trabajo de los forenses no se limita a estudiar huesos y cajas. Los objetos encontrados junto a los restos pueden aportar información sobre las personas enterradas.

Elementos de uso cotidiano, documentos, prendas de vestir u otros objetos personales pueden ayudar a reconstruir aspectos de la vida de quienes fueron trasladados al Valle.

Los especialistas han encontrado diferentes objetos que permiten acercarse a la historia de las personas cuyos restos estudian. Cada pieza puede aportar una pista y ayudar a comprender quién estuvo allí y de dónde procedían sus restos.

En una investigación en la que muchos documentos se han perdido y numerosas identificaciones continúan pendientes, cualquier elemento puede adquirir un valor especial.

Un equipo formado por distintas especialidades.

La investigación reúne a profesionales de diferentes ámbitos. Médicos forenses, antropólogos, arqueólogos, historiadores y genetistas trabajan conjuntamente para intentar resolver las identificaciones.

Entre los responsables se encuentra el antropólogo forense Francisco Etxeberria, coordinador del proyecto. El equipo considera que la combinación de especialidades resulta imprescindible porque ningún profesional puede resolver por sí solo todas las preguntas que aparecen durante una exhumación.

La arqueología permite estudiar el contexto y la organización de las cajas. La antropología ayuda a determinar características de los restos. La historia permite contrastar los registros y la procedencia. Finalmente, la genética puede confirmar mediante ADN una identificación.

El objetivo final es reunir todas esas piezas para obtener una identificación suficientemente sólida.

El trabajo también ha recibido críticas.

Las familias que llevan años reclamando la recuperación de sus familiares no siempre consideran que el proceso avance con la rapidez necesaria.

La Asociación de Familiares Pro Exhumación de los Republicanos del Valle ha reclamado más medios y ha expresado críticas sobre el ritmo de los trabajos y la información recibida sobre las búsquedas.

Los responsables del proyecto también han señalado las dificultades administrativas que han encontrado para acceder a determinadas zonas de las criptas.

Uno de los casos mencionados es el acceso al último nivel de la capilla del Santo Sepulcro, donde se encuentran unas 4.200 cajas con restos. , 43 familias creen que sus familiares pueden encontrarse allí y han solicitado su recuperación.

24 familias ya han recuperado a sus familiares.

A pesar de las dificultades, el trabajo realizado hasta ahora ha permitido que 24 familias recuperen los restos de sus seres queridos.

Cada identificación supone el final de un proceso que, en muchos casos, comenzó décadas atrás. Para las familias, conocer finalmente dónde se encuentran los restos y poder trasladarlos supone cerrar una etapa marcada por la incertidumbre.

Los investigadores consideran precisamente ese momento uno de los principales motivos para continuar con un trabajo que requiere tiempo, precisión y una enorme cantidad de documentación.

Frente a las miles de personas que continúan sin identificar, cada caso resuelto representa un avance dentro de una investigación que todavía tiene por delante numerosas búsquedas.

Cuelgamuros entre lo difícil

Cuelgamuros conserva una historia todavía abierta.

El interior de las criptas de Cuelgamuros había permanecido oculto durante décadas. El acceso de las cámaras ha permitido mostrar por primera vez el trabajo que realizan los especialistas en ese espacio y las condiciones en las que se desarrolla la investigación.

El documental “Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible” muestra precisamente ese proceso y pone el foco en las personas que trabajan para localizar e identificar los restos reclamados por las familias.

Más allá de las cifras, detrás de cada solicitud existe una historia familiar. Son personas que llevan años intentando recuperar los restos de un padre, un abuelo, un hermano o un familiar desaparecido de su entorno durante décadas.

La investigación continúa con 214 solicitudes y con miles de restos cuya identidad todavía no ha podido establecerse. La complejidad del lugar, el deterioro de las cajas y de los restos, las dificultades documentales y la necesidad de confirmar las identificaciones mediante métodos científicos hacen que el proceso avance de manera gradual.

Cuelgamuros continúa siendo, por tanto, un lugar donde la historia y la ciencia se encuentran. Entre sus criptas permanecen miles de restos humanos y numerosas historias familiares que todavía esperan una identificación definitiva.

 

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Escrito por Veronica Gómez

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