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El Nobel de Medicina 2026 premia un avance revolucionario que podría devolver la vista a millones Veronica Gómez
Un devastador incendio forestal, declarado el miércoles en la comarca zaragozana de las Cinco Villas, permanece activo y ha calcinado ya una extensión de 14.000 hectáreas, erigiéndose así en el siniestro de mayores dimensiones registrado en España en lo que va de año. Esta cifra alarmante subraya una preocupante tendencia: 2026 acumula ya 21 grandes incendios forestales, una cifra que contrasta drásticamente con la media de seis para estas alturas del año, tal como ha recordado la organización ecologista WWF España.

La situación en el terreno es crítica. «El incendio está activo, descontrolado, sigue quemando hectáreas», declaró con preocupación el presidente de Aragón, Jorge Azcón, tras una reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI). Azcón, sin embargo, ha expresado una cauta esperanza: si la orientación del viento se mantiene hacia el oeste, «esperamos entrar en una fase distinta», lo que podría ofrecer un respiro a los equipos de extinción.
El avance implacable del fuego ha obligado a evacuar a los habitantes de seis localidades, cinco de ellas ubicadas en la comarca de Cinco Villas (Orés, Asín, Luesia, Malpica de Arba y Uncastillo), y una, Petilla de Aragón, en la comunidad foral de Navarra. En total, más de 1.100 personas han sido directamente afectadas por esta medida precautoria. Afortunadamente, según las últimas declaraciones de Azcón, no se prevén nuevos desalojos en las próximas horas. El perímetro alcanzado por las llamas ya supera los 60 kilómetros, y la Situación Operativa 2 Nivel 2 del Plan Especial de Protección Civil por Incendios Forestales (PROCINFO) sigue activada, reflejando la gravedad del suceso. «El riesgo de propagación continúa siendo muy alto y no podemos dar por consolidado todo el perímetro», advirtió Roberto Bermúdez de Castro, consejero de Interior del Gobierno de Aragón, con clara preocupación en su voz.
La magnitud del desastre ha provocado un impresionante despliegue de recursos humanos y materiales. Más de 400 efectivos de distintos cuerpos de emergencia, junto con decenas de medios aéreos, incluyendo helicópteros e hidroaviones, trabajan sin descanso en las labores de extinción. Estos recursos provienen tanto del Gobierno aragonés como del Gobierno central, e incluso se suman tres secciones de la Unidad Militar de Emergencias (UME), además de la valiosa colaboración de equipos procedentes de Navarra, Castilla y León, La Rioja y la Comunidad Valenciana. Durante las horas nocturnas, los bomberos han concentrado sus esfuerzos en proteger las viviendas de Malpica de Arba y Uncastillo, poblaciones que se encuentran bajo amenaza directa. Trágicamente, en Asín, una decena de viviendas han resultado afectadas y una granja de cabras fue pasto de las llamas. Varias carreteras permanecen cortadas (A-1204, CV-813, A-1202, CV-841 y CV-628), aunque el suministro eléctrico ha podido ser restablecido en todas las localidades que se vieron afectadas.

El factor meteorológico es, sin duda, el elemento más determinante en la evolución de este incendio. Alfonso González, director técnico de extinción del incendio de Orés, ha ofrecido detalles sobre la complicada situación. Desde Luesia, una de las poblaciones ya desalojadas, los equipos se afanan en proteger el casco urbano, pues «prácticamente», tal como observó González, «está llegando el fuego allí». En declaraciones desde el puesto de mando avanzado de Farasdués, el director de Extinción explicó que, si bien los flancos sur e izquierdo, donde se originó el fuego, se encuentran más controlados aunque lejos de estar extinguidos, la mayor problemática y la concentración de recursos se sitúan en la parte norte. Allí, una parte noreste del incendio ha experimentado «saltos», alcanzando una zona «muy importante desde el punto de vista forestal» que, según sus palabras, «tenemos que tratar de controlar por todos los medios».
El trabajo de los equipos es exhaustivo, combinando la acción terrestre con el crucial apoyo aéreo. González ha recalcado que «el terrestre es el que termina apagando el incendio», si bien los medios aéreos proporcionan un «apoyo muy importante». Estos últimos, no obstante, se han visto afectados por el denso humo durante las primeras horas de la mañana, aunque han podido intervenir una vez que la columna de humo se elevaba. Un contingente de «unos 18 o 20 helicópteros y aviones» han participado en la extinción a lo largo del día. La esperanza estriba en el cambio de dirección del viento. Se espera que, en las últimas horas de la tarde y la noche, el viento rote hacia el norte, lo que «nos facilita y nos ayuda un poco en las labores» al soplar precisamente en la zona más conflictiva. Sin embargo, la incertidumbre persiste, pues las previsiones para mañana apuntan a un cambio de nuevo, esta vez hacia el sureste. Este giro podría suponer un nuevo riesgo para áreas que ahora se consideran más consolidadas, amenazando con una extensión hacia el noroeste. González ha confirmado que el perímetro se mantiene en los 60 kilómetros y las 12.600 hectáreas, una extensión «bastante complicada de defender por muchos medios que haya, tanto aéreos como terrestres». El riesgo de que el incendio se propague aún más es real y podría convertirse en «uno de los más grandes de Aragón de los últimos años». Aunque las condiciones nocturnas, con un incremento en la humedad y temperaturas no tan elevadas, ofrecen una ventana de oportunidad para actuar, el optimismo es limitado. La posibilidad de tener que evacuar Biel y Fuencalderas, situadas a unos ocho kilómetros de Luesia y consideradas zonas potencialmente muy peligrosas, ya está siendo evaluada, aunque por el momento no está prevista. En definitiva, la lucha en las Cinco Villas es una carrera contra el tiempo y contra la naturaleza, donde cada ráfaga de viento y cada grado de temperatura pueden inclinar la balanza. La extenuante labor de los bomberos y los equipos de emergencia continúa, con la esperanza de poder doblegar a este gigante de fuego que asola el patrimonio natural aragonés.
La situación en la comarca de las Cinco Villas dista mucho de estar controlada. El incierto comportamiento del viento y la vasta extensión ya calcinada perfilan un escenario de enorme complejidad para las próximas horas y días. La resiliencia de los equipos de extinción y la coordinación de todos los medios desplegados serán determinantes para contener el avance de este gigante ígneo que ha marcado un sombrío récord para el año en curso. Mientras, la población desalojada aguarda expectante, con la esperanza puesta en el cese de las llamas y el regreso a la normalidad en sus hogares.
Escrito por Veronica Gómez
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