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El Nobel de Medicina 2026 premia un avance revolucionario que podría devolver la vista a millones Veronica Gómez
La inflación ha dado un fuerte salto en España durante agosto y ha situado su tasa interanual en el 4,3%, siete décimas por encima del dato registrado en julio. Se trata del nivel más elevado desde febrero de 2023, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística.
El repunte devuelve la inflación a niveles que no se veían desde la anterior crisis energética y supone un nuevo desafío para los hogares, especialmente para aquellos que dependen del vehículo particular o tienen un elevado consumo energético.
El principal factor detrás de esta aceleración ha sido el comportamiento de los combustibles y lubricantes para vehículos personales. Mientras estos productos bajaron de precio en agosto de 2025, este año han experimentado un encarecimiento, provocando un efecto significativo sobre la comparación interanual.
La evolución de los carburantes está relacionada con el fuerte incremento de los costes energéticos internacionales. Las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo y las dificultades de suministro de petróleo han trasladado parte de esa presión al precio que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
El comportamiento de la inflación subyacente ofrece una imagen diferente. Este indicador, que excluye los productos energéticos y los alimentos no elaborados por su mayor volatilidad, descendió una décima y se situó en el 2,9%.
La diferencia entre ambas tasas muestra hasta qué punto la energía está condicionando actualmente la evolución general de los precios. La inflación subyacente se mantiene 1,4 puntos por debajo del índice general.
Aunque con un impacto menor que los combustibles, los alimentos y las bebidas no alcohólicas también han influido en el incremento de agosto. Según el INE, sus precios descendieron menos que durante el mismo mes del año anterior, lo que contribuyó a elevar la tasa interanual.
Los datos detallados por productos se conocerán cuando el INE publique las cifras definitivas del IPC. De momento, el avance apunta a que la presión sobre el coste de la cesta de la compra continúa siendo uno de los elementos que más preocupa a las familias.
El incremento no se limita a la comparación con agosto de 2025. El IPC registró también un aumento mensual del 0,7% respecto a julio, lo que supone cuatro décimas más que el avance mensual del mes anterior.
Con esta evolución, los precios mantienen una trayectoria ascendente durante el verano y reflejan el impacto que el encarecimiento energético está teniendo sobre diferentes sectores de la economía.
La evolución de los combustibles seguirá siendo determinante durante los próximos meses. Los precios de la gasolina y el diésel han aumentado con fuerza desde el inicio del verano, en un contexto marcado por la incertidumbre energética y las tensiones en Oriente Próximo.
El problema es que un encarecimiento prolongado de la energía puede terminar trasladándose a otros productos y servicios. Transporte, logística, industria y distribución son algunos de los sectores que pueden afrontar mayores costes si los precios energéticos permanecen elevados.
Ante la escalada de los carburantes, el Ejecutivo ha previsto medidas destinadas a reducir parcialmente el impacto sobre los consumidores. Entre ellas figura el refuerzo de la bonificación aplicada al diésel dentro del denominado escudo anticrisis.
Sin embargo, estas medidas no eliminan por completo el efecto de la subida internacional de los combustibles. El coste final para los hogares dependerá también de cómo evolucionen el petróleo, el gas y los mercados energéticos durante las próximas semanas.
El dato del 4,3% supone un importante cambio respecto al comienzo del año y vuelve a colocar la inflación como una de las principales preocupaciones económicas. Aunque la subyacente se modera, el encarecimiento de la energía puede seguir condicionando el coste de vida.
La evolución de septiembre será especialmente importante para comprobar si el repunte de agosto responde principalmente a un episodio energético puntual o si comienza una etapa de mayor presión sobre los precios. Por ahora, el IPC deja una señal clara: España vuelve a enfrentarse a una inflación superior al 4%.
Escrito por Veronica Gómez
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