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El Nobel de Medicina 2026 premia un avance revolucionario que podría devolver la vista a millones Veronica Gómez
El canto de las ballenas jorobadas se hizo cada vez más frecuente entre 2015 y 2021, según las detecciones de un hidrófono situado a 891 metros de profundidad. El fenómeno coincide con un cambio en la alimentación de estos cetáceos, que comenzaron a recurrir más a la anchoa.
La evolución de los registros acústicos ofrece una pista sobre cómo los cambios en la disponibilidad de alimento pueden influir en el comportamiento de estos gigantes marinos. Escuchar sus vocalizaciones a grandes profundidades permite estudiar su actividad incluso cuando los animales no pueden observarse directamente.
La investigación, publicada en la revista científica PLOS ONE, analizó seis años de grabaciones submarinas en la bahía de Monterey, frente a la costa de California. El hidrófono permitió registrar los sonidos de las ballenas durante casi todo el periodo comprendido entre julio de 2015 y junio de 2021.
Los investigadores estudiaron si el incremento de los cantos podía explicarse por cambios en la presencia de los animales, sus movimientos migratorios o las condiciones acústicas del océano. Los resultados apuntaron también a una relación con la disponibilidad y la composición de las presas.
Tras una ola de calor marina que alteró la cadena alimentaria del Pacífico nororiental, las condiciones de alimentación de las ballenas jorobadas fueron mejorando. Su capacidad para cambiar de presa pudo ayudarles a adaptarse a las variaciones del ecosistema, incluida la disponibilidad de peces como la anchoa.

El estudio demuestra el valor de la monitorización acústica para investigar a los grandes cetáceos sin necesidad de observarlos directamente. Los hidrófonos permiten seguir la evolución de sus vocalizaciones durante periodos prolongados y relacionarla con los cambios ambientales.
Sin embargo, los científicos advierten que una mayor presencia de cantos en las grabaciones no significa necesariamente que haya más ballenas. Los resultados sugieren que el comportamiento vocal también puede aportar información sobre las condiciones ecológicas y alimentarias de su hábitat.
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Escrito por Veronica Gómez
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