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Rusia prevé construir siete grandes complejos penitenciarios de aquí a 2035, dentro de una modificación del programa federal destinado al desarrollo de su sistema penitenciario. Las nuevas instalaciones combinarán centros de detención preventiva con espacios destinados al cumplimiento de condenas, en un modelo que los medios rusos han denominado «superprisiones».
En conjunto, los siete complejos tendrán capacidad para más de 20.000 personas. De acuerdo con los documentos del programa, 5.380 plazas estarán destinadas a personas en prisión preventiva, mientras que otras 15.120 corresponderán a personas condenadas que cumplen penas de prisión.
Los centros no estarán destinados únicamente al alojamiento de los internos. El proyecto contempla también salas para celebrar vistas judiciales y espacios para fiscales, abogados defensores y comisiones públicas de supervisión. Además, las instalaciones incorporarán sistemas tecnológicos destinados a la vigilancia y la seguridad.

Los complejos están previstos en diferentes territorios de Rusia, entre ellos las regiones de Kaluga, Astracán y Tiumén, además de Buriatia y el krai de Zabaikalie. El programa incluye también un complejo en la parte de la región ucraniana de Jersón que se encuentra bajo control militar ruso.
La primera instalación de este nuevo modelo está prevista en Tatarstán y debería comenzar a funcionar antes de 2030. El calendario forma parte de un programa que se prolonga hasta 2035 y que contempla diferentes actuaciones de construcción, reconstrucción y modernización de instalaciones penitenciarias.
El decreto gubernamental aprobado en agosto de 2026 establece formalmente la incorporación de estos siete establecimientos de tipo combinado al programa federal. El documento especifica las capacidades previstas tanto para las zonas de prisión preventiva como para las destinadas al cumplimiento de condenas.

El proyecto supondrá una importante inversión económica. Las estimaciones preliminares sitúan el coste de cada complejo entre 13.000 y 20.000 millones de rublos, mientras que el coste total del programa podría superar los 230.000 millones de rublos, unos 2.400 millones de euros según las estimaciones recogidas por medios rusos.
El Ministerio de Justicia ruso sostiene que la concentración de diferentes funciones penitenciarias en un mismo complejo permitiría reducir los gastos de mantenimiento de las personas encarceladas entre un 25 % y un 30 %. Según las autoridades, parte del ahorro procederá de la reducción de los traslados de presos y de las necesidades de personal.
El Gobierno ruso calcula además que el ahorro generado permitiría recuperar la inversión realizada en un periodo aproximado de diez años. La estrategia pretende centralizar en grandes instalaciones servicios que actualmente se encuentran distribuidos entre diferentes centros penitenciarios.
La construcción de estas instalaciones se produce en un momento llamativo para el sistema penitenciario ruso. Según los datos recogidos por Euronews, la población reclusa del país ha disminuido considerablemente en los últimos años.
A finales de 2021, Rusia contaba con alrededor de 465.000 personas privadas de libertad. En 2026, la cifra había descendido hasta aproximadamente 282.000, lo que representa una reducción cercana al 40 %.
El responsable del Servicio Federal Penitenciario ruso, Arkady Gostev, señaló en mayo que el reclutamiento de presos como soldados contratados para la guerra en Ucrania había contribuido de forma significativa a la reducción de la población penitenciaria.
El reclutamiento de personas encarceladas comenzó durante el verano de 2022, inicialmente a través del grupo Wagner y posteriormente mediante el Ministerio de Defensa ruso. Muchos presos fueron enviados al frente a cambio de contratos y beneficios relacionados con sus condenas.
El proyecto también ha generado críticas entre juristas y especialistas en derecho. Una de las cuestiones señaladas está relacionada con la ubicación de algunos de los nuevos complejos, especialmente aquellos que se levantarían en zonas alejadas de los principales núcleos urbanos.
El traslado de centros penitenciarios hacia regiones remotas podría dificultar el contacto entre los internos y sus familiares. También podría complicar el acceso de abogados, organizaciones de derechos humanos y representantes de organismos de supervisión.
Los críticos del proyecto plantean además dudas sobre las condiciones que tendrán los nuevos establecimientos. Aunque el Gobierno presenta las instalaciones como una forma de modernizar y hacer más eficiente el sistema, algunos expertos advierten de que la concentración de un gran número de internos en complejos de enormes dimensiones no garantiza por sí misma una mejora de las condiciones de reclusión.
El sistema penitenciario ruso ha sido objeto durante años de denuncias y críticas por las condiciones de algunos centros y por casos de malos tratos. Organismos internacionales de derechos humanos han documentado denuncias relacionadas con torturas, hacinamiento, atención médica insuficiente y otras deficiencias.
Un informe del relator especial de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Rusia publicado en 2025 señaló que las denuncias de tortura continuaban siendo generalizadas y documentó numerosos casos durante el periodo analizado.
Entre las prácticas denunciadas aparecen golpes, descargas eléctricas y otros métodos de violencia durante los interrogatorios o la detención. Las autoridades rusas han rechazado buena parte de las críticas y recomendaciones internacionales relacionadas con su sistema penitenciario.
La situación de las cárceles también ha sido examinada por organizaciones internacionales y organismos de derechos humanos, que han expresado preocupación por las condiciones de determinadas instalaciones y por las dificultades para garantizar una supervisión independiente.
La construcción de las siete grandes instalaciones forma parte de una transformación más amplia del sistema penitenciario ruso. El programa federal hasta 2035 contempla no solo los nuevos complejos, sino también la construcción y reconstrucción de otros centros y edificios destinados a mejorar la infraestructura penitenciaria.
El documento oficial contempla, entre otras actuaciones, seis centros de detención preventiva con un total de 8.366 plazas y cinco edificios de régimen penitenciario con 1.467 plazas adicionales en centros de detención. También se incluyen instalaciones auxiliares, centros médicos y otros servicios necesarios para el funcionamiento de las instituciones penitenciarias.
La apuesta por grandes complejos busca concentrar diferentes funciones en un mismo espacio. En teoría, este modelo permitiría reducir los desplazamientos de los internos entre centros, centralizar servicios y disminuir determinados costes operativos.

El calendario de construcción se extiende hasta 2035 y será desarrollado por etapas. La primera instalación debería estar operativa en Tatarstán antes de 2030, mientras que los demás proyectos se desarrollarían posteriormente en las regiones incluidas en el programa.
La capacidad conjunta de más de 20.000 plazas convierte a estos complejos en una de las principales actuaciones de infraestructura penitenciaria contempladas actualmente por Rusia.
El proyecto se desarrollará mientras el país mantiene una población penitenciaria considerablemente inferior a la registrada hace unos años. La reducción de internos y, al mismo tiempo, la planificación de nuevas instalaciones de gran capacidad ha abierto un debate sobre las razones económicas, administrativas y penitenciarias que justifican la construcción.
Por ahora, el Gobierno ruso defiende que la centralización permitirá ahorrar recursos y modernizar las instalaciones. Los especialistas críticos del proyecto, en cambio, han puesto el foco en las condiciones de reclusión y en las dificultades que podrían afrontar familiares y abogados si los centros se sitúan lejos de las grandes ciudades.
@elmundo.es Estos son los KUB-M, los refugios nucleares que Rusia ha comenzado a fabricar en masa para proteger a sus ciudadanos antes un posible ataque Pueden albergar a unas 54 personas para salvaguardarlas de amenazas nucleares. El anuncio lo ha hecho el propio régimen a través del Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia asegurando que se está llevando a cabo una producción en serie. Esta noticia se produce poco después de que Joe Biden autorizase a Ucrania emplear misiles de largo alcance. No obstante, son muchos los que creen que se trata estrategia de propaganda del régimen de Putin #rusia #putin #refugionuclear #noticiastiktok #guerra ♬ sonido original – Somos un periódico
Escrito por Veronica Gómez
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