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España no se encuentra entre los países del mundo con mayor exposición a los tsunamis, pero su litoral mediterráneo y algunas zonas del Atlántico no están completamente fuera de riesgo. Los expertos llevan años estudiando la posibilidad de que un terremoto submarino pueda generar un maremoto capaz de alcanzar las costas españolas en cuestión de minutos.
Un informe difundido por Euronews en 2024, a partir de las advertencias de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, señalaba que existe una probabilidad muy elevada de que durante las próximas décadas se produzca en el Mediterráneo un tsunami de al menos un metro de altura. El escenario analizado situaba uno de los principales focos de peligro en la falla de Averroes, localizada en el mar de Alborán, al sur de España.

Uno de los escenarios estudiados contempla un terremoto localizado frente a la costa de Málaga. En determinadas condiciones, el movimiento del fondo marino podría desplazar una gran cantidad de agua y generar un tsunami que alcanzaría la costa española en un periodo estimado de entre 21 y 35 minutos.
La cifra de 21 minutos es especialmente importante porque muestra la rapidez con la que podría desarrollarse una emergencia de estas características. En ese supuesto, las personas que se encontraran en las zonas costeras tendrían que reaccionar prácticamente de inmediato y desplazarse hacia lugares elevados o alejados del litoral.
La posibilidad de disponer de tan poco tiempo convierte los sistemas de detección, las alertas y los planes de evacuación en elementos fundamentales. No se trataría solamente de esperar una comunicación oficial, sino de que la población conozca previamente las rutas de salida y sepa cómo actuar ante las primeras señales de peligro.
Cuando se habla de un tsunami, muchas personas imaginan enormes paredes de agua similares a las que afectaron a Japón en 2011 o al océano Índico en 2004. Sin embargo, los especialistas advierten de que un tsunami mediterráneo no tendría necesariamente esas dimensiones para resultar peligroso.
El problema no depende únicamente de la altura de la ola. La fuerza y el volumen del agua pueden provocar inundaciones, arrastrar vehículos, dañar infraestructuras y afectar especialmente a playas, puertos, paseos marítimos y zonas urbanas situadas a poca altura sobre el nivel del mar.
Expertos citados por Euronews explicaron que en el Mediterráneo occidental no se esperan necesariamente olas de decenas de metros como las registradas en algunos de los grandes tsunamis del Pacífico. Sin embargo, incluso una altura mucho menor puede representar un riesgo considerable para las personas que se encuentren en el agua o cerca de la costa.
Aunque los tsunamis son menos frecuentes en el Mediterráneo que en otras regiones del planeta, no son un fenómeno desconocido. Desde comienzos del siglo XX se han registrado alrededor de un centenar de tsunamis en el Mediterráneo y en los mares que lo rodean, una cifra que representa aproximadamente el 10 % de los registrados mundialmente durante ese periodo.
Uno de los antecedentes históricos más importantes se produjo en 1755, cuando un terremoto de gran magnitud frente a la península ibérica provocó un tsunami que afectó a Portugal, España y Marruecos. Cádiz y otras zonas del litoral español sufrieron las consecuencias del maremoto, que también alcanzó diferentes puntos del Atlántico europeo.
Aquel episodio demuestra que la distancia temporal entre grandes catástrofes no significa que el fenómeno haya desaparecido. Los terremotos y los movimientos submarinos forman parte de la dinámica natural de determinadas regiones y pueden generar acontecimientos difíciles de predecir con exactitud.

En un tsunami provocado cerca de la costa, el principal problema sería la velocidad. Un terremoto submarino puede producir una alteración del nivel del mar y las primeras ondas pueden desplazarse rápidamente hacia tierra.
En el escenario estudiado frente a Málaga, el intervalo de entre 21 y 35 minutos obligaría a que los sistemas de alerta funcionaran con rapidez y que las autoridades pudieran transmitir la información a la población prácticamente desde los primeros momentos.
Para los ciudadanos, conocer de antemano qué hacer puede marcar una diferencia importante. Ante una alerta, la prioridad sería abandonar las zonas bajas y desplazarse hacia el interior o hacia terrenos elevados, evitando permanecer en playas, puertos, desembocaduras y otras áreas próximas al mar.
España dispone de un Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Tsunamis. Este sistema contempla mecanismos de alerta temprana destinados a identificar terremotos submarinos y establecer una respuesta coordinada entre las autoridades para proteger a la población.
La preparación también incluye la planificación de las posibles evacuaciones y la identificación de las zonas que podrían verse afectadas por una inundación provocada por un tsunami.
La experiencia de otros países europeos también ha servido para desarrollar mecanismos de prevención. Francia, por ejemplo, cuenta con un sistema de alerta específico para el Mediterráneo y trabaja con protocolos destinados a actuar durante los primeros minutos posteriores a un posible tsunami.
En España, algunos municipios costeros han comenzado a desarrollar iniciativas específicas para mejorar la preparación ante este tipo de fenómenos. Chipiona, en la provincia de Cádiz, ha realizado simulacros de evacuación y aspira a convertirse en uno de los primeros municipios españoles preparados específicamente frente al riesgo de tsunamis.
La localidad también participa en ejercicios internacionales destinados a mejorar la coordinación y la respuesta de diferentes comunidades del Atlántico nororiental y del Mediterráneo.
Este tipo de simulacros permite comprobar cuánto tiempo necesita la población para abandonar las zonas de riesgo, detectar posibles problemas en las rutas de evacuación y mejorar la comunicación entre los servicios de emergencia y los ciudadanos.
El peligro no se limita al Mediterráneo. Otro de los escenarios analizados contempla un tsunami originado cerca del cabo de San Vicente, frente a las costas portuguesas.
En ese caso, las olas podrían alcanzar la costa de Cádiz aproximadamente 40 minutos después del fenómeno generador, según el escenario citado por Euronews. La UNESCO ha señalado que el riesgo de un tsunami de determinadas características en Cádiz es considerablemente menor que el escenario analizado para el Mediterráneo occidental, aunque la posibilidad no es inexistente.
La existencia de diferentes zonas potencialmente expuestas hace que la prevención no dependa únicamente de una región concreta. La vigilancia sísmica, los sistemas de alerta y la planificación de las evacuaciones son herramientas esenciales para reducir las consecuencias de una emergencia.
Un tsunami no puede evitarse una vez que se produce el terremoto o el fenómeno que lo desencadena. Sin embargo, las consecuencias sí pueden reducirse mediante sistemas de detección, información pública, simulacros y una respuesta rápida.
La experiencia internacional demuestra que la preparación de la población es uno de los factores fundamentales. Saber reconocer una situación de peligro, conocer las rutas de evacuación y abandonar rápidamente las zonas costeras puede resultar determinante cuando el tiempo disponible es muy reducido.
Por eso, la advertencia sobre los próximos 30 años no significa que exista una fecha concreta para que ocurra un tsunami en España. Se trata de una estimación de riesgo a largo plazo basada en estudios científicos sobre la actividad sísmica y la historia de los maremotos en el Mediterráneo y el Atlántico.

Los tsunamis en España son fenómenos poco habituales, pero la historia demuestra que pueden producirse. El riesgo estudiado por los científicos no permite determinar exactamente cuándo ocurrirá un gran maremoto ni qué zonas concretas serán afectadas.
Lo que sí puede conocerse es que determinados terremotos submarinos tienen capacidad para generar ondas que llegan a las costas en muy poco tiempo. En un escenario cercano a Málaga, los cálculos citados por Euronews sitúan ese intervalo entre 21 y 35 minutos.
Por ese motivo, la preparación se convierte en la principal herramienta disponible. Los sistemas de alerta, los planes de protección civil y la educación de la población pueden ayudar a que, si algún día se produce una emergencia de estas características, las personas sepan cómo reaccionar y puedan alejarse de la costa antes de que llegue el agua.
@jeansalamanca6Riesgos de Tsunami en España.♬ sonido original – SIERV🙋D/ DIOS ALTÍSIMO EUROPA
Escrito por Veronica Gómez
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