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El Nobel de Medicina 2026 premia un avance revolucionario que podría devolver la vista a millones Veronica Gómez
Una devastadora inundación repentina ha dejado al menos 160 personas muertas y cientos de desaparecidos en la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet, después de que una enorme avalancha de hielo, rocas y barro provocara una súbita crecida de los ríos. El desastre ha arrasado pueblos, carreteras, puentes y otras infraestructuras en una de las zonas montañosas más difíciles de acceder del Himalaya.
Las autoridades nepalesas han confirmado 157 fallecidos, mientras que en el lado chino se han contabilizado otros tres muertos. Las cifras continúan cambiando a medida que los equipos de emergencia consiguen acceder a las zonas más afectadas.
La catástrofe comenzó durante la mañana del miércoles 26 de agosto. Un desprendimiento relacionado con un glaciar provocó una enorme cantidad de agua, hielo, piedras y sedimentos que terminó desbordando el río Lhende y posteriormente alcanzó el Bhote Koshi.
La fuerza de la corriente fue suficiente para destruir edificios y carreteras y arrastrar vehículos y otras estructuras. Imágenes difundidas después del desastre muestran enormes cantidades de barro cubriendo viviendas y zonas enteras de las localidades afectadas.
Los primeros análisis apuntan a que el fenómeno pudo comenzar con el colapso de una parte de un glaciar, que habría provocado una avalancha de hielo y rocas. La masa terminó desplazándose hacia los cauces fluviales y generó una ola de agua y sedimentos extremadamente destructiva.
Los expertos investigan también la posibilidad de que un lago glaciar se vaciara repentinamente después de que un desprendimiento bloqueara temporalmente el curso del agua. La complejidad del terreno dificulta establecer todavía con precisión la secuencia completa de acontecimientos.
Una de las mayores preocupaciones se centra en el elevado número de personas que todavía no han podido ser localizadas. Entre los desaparecidos figuran cientos de ciudadanos extranjeros, entre ellos turistas, trabajadores y peregrinos que se encontraban recorriendo la región.
Las autoridades han informado de personas desaparecidas procedentes de países como India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Canadá, Corea del Sur, Malasia y otros lugares. También hay ciudadanos españoles entre los afectados.
La región afectada es un importante corredor hacia el Tíbet y también una zona frecuentada por montañeros, turistas y peregrinos que se dirigen hacia el monte Kailash, uno de los lugares sagrados más importantes del Himalaya.
La catástrofe sorprendió a numerosas personas que se encontraban en tránsito. La destrucción de carreteras, puentes y pasos fronterizos ha complicado todavía más la salida de quienes lograron sobrevivir a la riada.
Los equipos de emergencia trabajan contrarreloj para localizar a los desaparecidos y evacuar a las personas que continúan en zonas de riesgo. Sin embargo, las condiciones del terreno están dificultando enormemente las operaciones.
Varios accesos han quedado destruidos, existen cortes de electricidad y comunicaciones y grandes cantidades de barro y rocas bloquean las vías. Los helicópteros y otros medios aéreos se han convertido en elementos fundamentales para llegar hasta algunos de los lugares más aislados.
El número de fallecidos podría aumentar durante las próximas horas a medida que los equipos de rescate retiren escombros y accedan a las localidades más afectadas. Además, las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevas crecidas y movimientos de tierra.
La situación resulta especialmente delicada porque todavía existen zonas inestables en las proximidades de los ríos y de las laderas montañosas.
La emergencia no se limita a Nepal. En el condado tibetano de Gyirong, en territorio chino, una avalancha de barro también provocó importantes daños. Las autoridades chinas han informado de tres fallecidos y 265 personas desaparecidas en esa zona.
La destrucción de infraestructuras ha afectado además a importantes rutas de comunicación y proyectos energéticos situados en esta región fronteriza.
Nepal ha solicitado apoyo para hacer frente a las consecuencias de la catástrofe. Los equipos locales de policía, ejército y emergencias participan en las labores de búsqueda mientras otros países siguen la situación debido al elevado número de ciudadanos extranjeros desaparecidos.
La prioridad inmediata es localizar supervivientes, evacuar a quienes permanecen atrapados y restablecer las comunicaciones con las comunidades aisladas.
La tragedia vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las zonas montañosas del Himalaya ante fenómenos relacionados con el deshielo, los desprendimientos y las crecidas repentinas. Los especialistas advierten de que el calentamiento de la región está aumentando determinados riesgos asociados a la inestabilidad de los glaciares.
Mientras continúan las labores de rescate, Nepal y las autoridades chinas afrontan una de las emergencias más graves de los últimos años en esta zona fronteriza. La magnitud de los daños y el elevado número de desaparecidos hacen prever que el balance definitivo de víctimas todavía tardará en conocerse.
Escrito por Veronica Gómez
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