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Las voces femeninas del ajedrez: la sorprendente historia de la pionera Sonja Graf.

today06/03/2026 25

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Las voces femeninas del ajedrez: la sorprendente historia de la pionera Sonja Graf.

La presencia de las mujeres en el ajedrez ha evolucionado con el paso del tiempo, aunque al mismo ritmo que la sociedad: lentamente. Hoy figuras como Sabrina Vega, considerada la mejor jugadora de la historia de España, continúan abriendo camino en un deporte que durante décadas estuvo dominado casi exclusivamente por hombres.

Sonja graf

Sin embargo, mucho antes de los avances actuales, algunas pioneras ya luchaban por hacerse un lugar frente al tablero. Una de las más llamativas fue Sonja Graf, quien llegó a ser la segunda mejor ajedrecista del mundo durante el primer tercio del siglo XX y cuya vida estuvo marcada por decisiones tan valientes como insólitas.

Los primeros pasos del ajedrez femenino

Los antecedentes del ajedrez femenino organizado se remontan al siglo XIX. En 1878 se tiene constancia de algunos de los primeros clubes formados por mujeres en Londres, como el Ladies’ College Chess Club.

En España también surgieron iniciativas tempranas. En 1922, el pedagogo Pedro Vergés impulsó en Barcelona un modelo educativo coeducativo en colonias escolares en el que el ajedrez tenía un papel protagonista.

Curiosamente, existen lugares donde este juego forma parte de la tradición desde hace siglos. Uno de los casos más peculiares es Ströbeck, una pequeña localidad de Alemania conocida como el “pueblo del ajedrez”. Allí, hombres y mujeres aprenden a jugar desde hace casi 600 años, e incluso existía la costumbre de que quienes se casaban con alguien de fuera disputaran una partida con el magistrado local antes de la boda.

Sonja Graf, la ‘sufragista del tablero’

La historia de Sonja Graf es una de las más extraordinarias del ajedrez. Nació en 1908 con el nombre de Susanna Graf en Alemania y creció en un entorno familiar complicado, marcado por la violencia de su padre. En ese contexto, el ajedrez se convirtió en su refugio.

Tras abandonar su casa siendo muy joven, llegó al barrio artístico de Múnich. Allí entró en un café donde se jugaban partidas y, casi por casualidad, aceptó enfrentarse a un rival. Ganó la partida y comenzó así una carrera que pronto la llevaría a destacar en el panorama europeo. Con apenas 17 años ya era campeona de Múnich.

En una época en la que las mujeres tenían enormes dificultades para competir, decidió vestirse como hombre para poder viajar y participar en torneos. Llevaba el pelo corto, chaqueta y corbata, y solía aparecer con un cigarrillo entre los dedos. La idea estaba inspirada en la escritora francesa George Sand, famosa por desafiar las normas sociales de su tiempo.

La propia Graf explicó más tarde el motivo de su decisión con claridad:
“Ese disfraz me permitió vivir en libertad”.

De Europa a Argentina

A lo largo de su carrera, Sonja Graf recorrió numerosos países europeos y también visitó España. En Palencia llegó a disputar una exhibición que se prolongó hasta altas horas de la madrugada y una de sus partidas fue contra Fernando Unamuno, hijo del escritor Miguel de Unamuno.

Su vida volvió a cambiar cuando estalló la World War II. Poco antes de un torneo en Buenos Aires, Adolf Hitler invadió Polonia. Los jugadores alemanes participaron bajo banderas nazis, pero el ministro de propaganda Joseph Goebbels prohibió que Graf representara a Alemania porque no encajaba con el modelo femenino del régimen.

Así que compitió como apátrida. En Argentina le confeccionaron una bandera blanca con una sola palabra: “LIBRE”, que la acompañó durante todo el torneo.

Una nueva vida en América

Tras aquella experiencia, decidió quedarse en Buenos Aires. Allí aprendió español, comenzó una nueva etapa personal y escribió dos libros autobiográficos: Así juega una mujer y Yo soy Susann.

Años después se trasladó a New York City, donde se casó, tuvo un hijo y trabajó como profesora de ajedrez. Falleció en 1965 con solo 56 años, tras una vida intensa marcada por la bohemia y los excesos.

La memoria de las pioneras

La figura de Sonja Graf se recuerda hoy como la de una auténtica pionera. Su historia demuestra hasta qué punto las mujeres tuvieron que desafiar las normas sociales para poder competir y desarrollarse en el ajedrez.

Estas historias forman parte del episodio dedicado a las mujeres en el ajedrez del pódcast Jaquelandia, producido por Radio Nacional de España y presentado por Julián Valerio. En él también participa Sabrina Vega, nueve veces campeona nacional y referente del ajedrez femenino español.

El episodio reivindica el papel de estas jugadoras que, generación tras generación, han contribuido a abrir el tablero a nuevas voces y a construir una comunidad más diversa dentro del mundo del ajedrez.

Escrito por Veronica Gómez

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